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lunes, 6 de mayo de 2013



Nunca me detendré a contarte mi vida pero creo que podrás comprobar que soy alguien con los sentimientos a flor de piel. Me decepciona ser una completa desconocida para quien piensa que me conoce bien, pero a veces me encanta que casi nadie sea capaz de saber lo que pienso. 

A ti por ejemplo, te veo como un poli de ésos que salen en las películas americanas; observando y escuchando a través del cristal al sospechoso que está a punto de ser interrogado. 

Te sorprenderá saber cuánto llegarás a creer conocerme y en realidad no me conocerás lo más mínimo. 
A veces creo que me desconozco hasta yo. A veces no sé dónde está la línea que separa a un poli bueno de uno malo. A veces no se cuándo soy poli y cuándo sospechoso. Y entonces empieza el interrogatorio. 


Si me conocieses sabrías que yo siempre he sido más de DiCaprio que de Ben Affleck. Me gustaba ir al colegio. Bebo Bacardi con Seven Up y llevo defendiendo a Mou desde el primer día que llegó al Real Madrid. No puedo salir de casa sin reloj y sin rímel. Adoro no llevar pendientes. Nunca me ha gustado el maldito "Yo Nunca" ni los juegos de cartas cuando bebo. Mi colonia es de Zara y prefiero echarme Nivea cuando tomo el sol porque me pongo más morena. 



Sólo miento los sábados cuando digo "ya estoy llegando", y siempre he sido nefasta jugando a las palas en la playa aunque me encanta. Nunca me he caído montando a caballo. Me gusta patinar sobre hielo y en patines de línea. Mi número favorito es el 13, odio todos los número pares excepto el 22. Siempre uso en los exámenes boli bic azul. 



No sabes ni siquiera cuánto me gusta leer ni cuál es mi libro favorito, pero ya te lo digo yo: no tengo. No sabes que por fin he sido capaz de acabar de ver Gossip Girl ni que hace unos meses intenté leerme Los Pilares de la Tierra pero que no lo terminé. Me da igual la construcción de una catedral porque a lo largo de mi vida he sido muy de empezar las casas (y las catedrales) por el tejado. Como aquel tejado al que me daba miedo subir pero desde el que se veía todo lo que había que ver por la noche. Y tú, si supieras que colecciono zapatos de tacón no entenderías el porqué de mi miedo a  las alturas.

Puedo ser una borde hasta en mi mejor día. Me pregunto si llegarás a saber que prefiero el Nesquik al Colacao, las canciones en inglés y en italiano, y beber el calimocho con dos pajitas preferiblemente rojas. 

No sé si te pararás a pensar que soy una fiel defensora de que el helado en tarrina es para el invierno y que el cucurucho de chocolate, sólo es bueno si es de Regma. Me pregunto si alguna vez habrás oído una sola canción de alguno de mis grupos favoritos. O mi nombre. 

Dudo que sepas que no me gusta nada de nada que se me duerma el pie y que odio las cosquillas, pero las "cositas" en la espalda y en el pelo me pierden.

Me pregunto si sabes qué canción suena cuándo me llaman. No lo sé ni yo. Tampoco sabes qué películas me hacen llorar y que hay canciones que, según que días, es mejor no escucharlas. 

Odio los juegos de Facebook aunque ahora estoy viciada al Candy Crush, y alguna vez me he preguntado que si existía vida antes de Twitter. Tengo una Blackberry y creo que soy de las pocas personas que no las odia. Soy anti-Instagram, prefiero a Elton John antes que a Sinatra. 
No he conseguido engancharme nunca a Sexo en Nueva York porque detesto a la tal Miranda.
Imagino a veces que todas las canciones hablan de mi (excepto las de Pitbull) y presumo de ganar a cualquiera a un pulso chino. 
Vivo convencida de que no hay nostalgia peor que añorar aquello que nunca jamás sucedió. Me encanta la expresión "romper a llorar" porque creo que merece la pena hacerse añicos por los sentimientos.


Me pregunto si sabes que estoy viendo de reojo cómo te estiras en la silla y miras el reloj pensando sabe Dios qué. Cómo te tocas el pelo y cómo miras aburrido al mundo real que existe más allá de ese enorme taco de apuntes.

Me pregunto si algún día te atreverás a acortar la distancia tres mesas. O si me atreveré yo. Debería estar estudiando y no escribiendo gilipolleces de alguien que probablemente ni llegue a leerlas nunca. 

Me pregunto si sabes que la vida son dos cafés. Uno es como el cortado de máquina que me acabo de terminar. Así que ya sólo me queda uno. Y tú acabas de irte, y tal vez no vuelva a verte en meses. O en años. 

Y me pregunto si sabes que algún día serás mi jodida historia de amor. O mi historia de amor jodida. 
De cualquier forma, estaré encantada de conocerte. 

6 comentarios:

  1. Qué bonito Irene! Tienes que saber que coincidimos en algunas cositas y qué ilusión me ha hecho al leerlo.
    ¿Sabes? Escribiendo nunca perderás el tiempo, aunque sean "gilipolleces" (que no lo son) porqué, al menos yo, poner por escrito lo que siento, muchas veces es también ponerlo en palabras para mi cabeza, es entenderme a mi misma. Así que no dejes de escribir esas gilipolleces nunca, eh!
    Un besito, guapa!

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  2. Alaaa como mola Irene, te ha quedado genial,sigue así guapa, un besito (:

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    1. Muchas gracias Paula!! besos bonita;)

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  3. "Me encanta la expresión "romper a llorar" porque creo que merece la pena hacerse añicos por los sentimientos."
    Esa frase, esa jodida frase. Un texto increíble.
    Un beso !

    www.vamosafumarnos-la-ciudad.blogspot.com

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    1. muchas gracias elena!!!!!!!! nos leemossssssss

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