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viernes, 24 de mayo de 2013

¿Sabes esos días en que todo es tan oscuro que no puedes pensar?


"Vengo a decirte lo mismo que tantas veces te he dicho, eso que poco me cuesta y que tu nunca has oído... (Que cómo te echo de menos no hay en el mundo un castigo)" 

Estoy a tres horas del cielo contaminado de Madrid y del abrazo más bonito que he visto en mi vida.


Ya tenía claro que era mi Where have you been all my life? cuando octubre y Salamanca la cruzaron en mi camino.

No va de casualidades pero sí de causalidades y eso fue lo que la trajo hasta mi para ser el abrazo que nunca termina, el de después de estar mucho tiempo si vernos. 


Es como cuando empieza una canción y sabes que tienes que bailar, porque es tu canción



Hoy me he sentado en el sofá azul a recordar cómo se quedaba dormida antes de que se acabase la película. Parece que no quedan días de verano cuando la primavera ni siquiera se ha marchado. 
Nos hacemos mayores y crecemos juntas. Juntas es lo importante, porque desde que llegó siempre ha estado a mi lado aún sin estar conmigo.
Me he pasado más de media vida soñando con un mundo mejor sin darme cuenta de no había nada mejor en el mundo. 

Porque en la Playa de los locos parece la más cuerda de todos, y el tráfico de la capital la está sentando realmente bien. 
Porque Ciudad Universitaria no da tanto miedo de noche cuando volvemos juntas, aunque no nos sepamos el camino, y hasta los erasmus más aburridos se vuelven interesantes con dos copas de más. Cuando falta en mi vida me siento vulnerable, como cuando me doy cuenta de que he vuelto a salir de casa sin mechero. 
Porque algo sucede cuando aparento que no sucede nada y ella lo sabe. No se cómo pero lo sabe. 

¿Sabes esos días en que todo es tan oscuro que no puedes pensar? Sin Gabriela la canción sería inhabitable, y Madrid se me quedaría demasiado grande. 

Wish you were here está sonando de fondo mientras escribo esto. Es la magia del modo aleatorio, supongo. Que nunca sabes dónde puedes terminar o empezar. 
Y sí, ayer también fue uno de esos días que me gustan tan poco. Pero lo que lo hizo menos malo fue la cantidad de veces que pensé "ojalá estuviese aquí, aunque fuese dormida en el sofá"
Esa que sabe todos mis secretos antes de que se los cuente. La que aunque el cielo esté contaminado, sigue siendo un sol. Siempre lo es cuando tengo el día nublado. 

Estoy a tres horas del cielo contaminado de Madrid y del abrazo más bonito que he visto en mi vida... 

jueves, 16 de mayo de 2013

No me gustan los días nublados pero éste tampoco ha estado tan mal. Al despertarme he pisado el suelo primero con el pie derecho y me ha dado la seguridad que necesitaba. Por algo se empieza. 


He dejado la zona de mimos y hoy estreno lunares para que me den besos nuevos. 

He pensado llevar un as escondido en la manga pero creo que el truco está en que no haya truco. Sólo magia y una reina de corazones siempre dispuesta a improvisar con todo lo que eso supone. Era verle el alma y mi cara se encendía. 


No me gustan los días nublados, pero cuando te han robado abril tantas veces como a mi ya no te preguntas como pudo sucederte a ti y sólo piensas que un par de rayos de sol seguro que aclaran todo. 

No me gustan los días nublados en que me tiemblan las piernas. Quizá es porque la próxima parada de bus es la mía y porque hoy la esperanza me ha dicho que quizá si. Pero yo se que ya no. 
 

A este mayo le quedan dos asaltos y la primavera no me termina de curar las heridas del invierno. 


No me gustan los días nublados y menos si vengo de una biblioteca fría y que ha perdido toda su magia. Y su sonrisa, que era mejor cuando mordía. 
Ya lo voy necesitando, que sea sólo magia. Pero que sea. 






lunes, 6 de mayo de 2013



Nunca me detendré a contarte mi vida pero creo que podrás comprobar que soy alguien con los sentimientos a flor de piel. Me decepciona ser una completa desconocida para quien piensa que me conoce bien, pero a veces me encanta que casi nadie sea capaz de saber lo que pienso. 

A ti por ejemplo, te veo como un poli de ésos que salen en las películas americanas; observando y escuchando a través del cristal al sospechoso que está a punto de ser interrogado. 

Te sorprenderá saber cuánto llegarás a creer conocerme y en realidad no me conocerás lo más mínimo. 
A veces creo que me desconozco hasta yo. A veces no sé dónde está la línea que separa a un poli bueno de uno malo. A veces no se cuándo soy poli y cuándo sospechoso. Y entonces empieza el interrogatorio. 


Si me conocieses sabrías que yo siempre he sido más de DiCaprio que de Ben Affleck. Me gustaba ir al colegio. Bebo Bacardi con Seven Up y llevo defendiendo a Mou desde el primer día que llegó al Real Madrid. No puedo salir de casa sin reloj y sin rímel. Adoro no llevar pendientes. Nunca me ha gustado el maldito "Yo Nunca" ni los juegos de cartas cuando bebo. Mi colonia es de Zara y prefiero echarme Nivea cuando tomo el sol porque me pongo más morena. 



Sólo miento los sábados cuando digo "ya estoy llegando", y siempre he sido nefasta jugando a las palas en la playa aunque me encanta. Nunca me he caído montando a caballo. Me gusta patinar sobre hielo y en patines de línea. Mi número favorito es el 13, odio todos los número pares excepto el 22. Siempre uso en los exámenes boli bic azul. 



No sabes ni siquiera cuánto me gusta leer ni cuál es mi libro favorito, pero ya te lo digo yo: no tengo. No sabes que por fin he sido capaz de acabar de ver Gossip Girl ni que hace unos meses intenté leerme Los Pilares de la Tierra pero que no lo terminé. Me da igual la construcción de una catedral porque a lo largo de mi vida he sido muy de empezar las casas (y las catedrales) por el tejado. Como aquel tejado al que me daba miedo subir pero desde el que se veía todo lo que había que ver por la noche. Y tú, si supieras que colecciono zapatos de tacón no entenderías el porqué de mi miedo a  las alturas.

Puedo ser una borde hasta en mi mejor día. Me pregunto si llegarás a saber que prefiero el Nesquik al Colacao, las canciones en inglés y en italiano, y beber el calimocho con dos pajitas preferiblemente rojas. 

No sé si te pararás a pensar que soy una fiel defensora de que el helado en tarrina es para el invierno y que el cucurucho de chocolate, sólo es bueno si es de Regma. Me pregunto si alguna vez habrás oído una sola canción de alguno de mis grupos favoritos. O mi nombre. 

Dudo que sepas que no me gusta nada de nada que se me duerma el pie y que odio las cosquillas, pero las "cositas" en la espalda y en el pelo me pierden.

Me pregunto si sabes qué canción suena cuándo me llaman. No lo sé ni yo. Tampoco sabes qué películas me hacen llorar y que hay canciones que, según que días, es mejor no escucharlas. 

Odio los juegos de Facebook aunque ahora estoy viciada al Candy Crush, y alguna vez me he preguntado que si existía vida antes de Twitter. Tengo una Blackberry y creo que soy de las pocas personas que no las odia. Soy anti-Instagram, prefiero a Elton John antes que a Sinatra. 
No he conseguido engancharme nunca a Sexo en Nueva York porque detesto a la tal Miranda.
Imagino a veces que todas las canciones hablan de mi (excepto las de Pitbull) y presumo de ganar a cualquiera a un pulso chino. 
Vivo convencida de que no hay nostalgia peor que añorar aquello que nunca jamás sucedió. Me encanta la expresión "romper a llorar" porque creo que merece la pena hacerse añicos por los sentimientos.


Me pregunto si sabes que estoy viendo de reojo cómo te estiras en la silla y miras el reloj pensando sabe Dios qué. Cómo te tocas el pelo y cómo miras aburrido al mundo real que existe más allá de ese enorme taco de apuntes.

Me pregunto si algún día te atreverás a acortar la distancia tres mesas. O si me atreveré yo. Debería estar estudiando y no escribiendo gilipolleces de alguien que probablemente ni llegue a leerlas nunca. 

Me pregunto si sabes que la vida son dos cafés. Uno es como el cortado de máquina que me acabo de terminar. Así que ya sólo me queda uno. Y tú acabas de irte, y tal vez no vuelva a verte en meses. O en años. 

Y me pregunto si sabes que algún día serás mi jodida historia de amor. O mi historia de amor jodida. 
De cualquier forma, estaré encantada de conocerte.