"Juro que no puedo más pero me da igual, solo me dura un segundo".
Creo que es por el frío. O porque en la Calle Mayor ya huele a castañas asadas.
El caso es que el techo de mi habitación no da para más y hace tiempo que no llaman a la puerta amigos que resultan ser amores. El último llegó, caló hondo y se fue, dejando la canción a medias y apagando toda esperanza en un cenicero.
Hasta el bar más pequeño se me queda grande últimamente. Hasta el trago más dulce resulta ser amargo al final.
Y a pesar de ser un sótano fue lo más cerca que estuvimos nunca del cielo.

bonitas palabras...
ResponderEliminarhttp://newsrevival.blogspot.com.es/
Muchas Gracias bonitaa :)
EliminarMuchísimas gracias, me pasaré a menudo por tu blog y nos leemos, un beso ;)
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