"Íbamos a hacer el amor y parecía que volvíamos de la guerra" ha sido la única conclusión a la que hemos llegado una taza de poleo-menta y yo mientras veía las últimas fotos que me hicieron con el.
No había peores fotos ni mejor borrachera que la de esa madrugada.
Jugábamos a las cartas con sus cartas de amor en la cara oculta de la azotea. La ciudad dormía bajo aquél séptimo y teníamos la cabeza en los pies para ver las estrellas. Fue lo más cerca del cielo que estuvimos nunca y comprendí lo que era el vértigo el día que me asomé al precipicio de sus ojos después de comerle a besos.
Si tu saltas yo salto para al final no saltar ninguno de los dos.
Si tu saltas yo salto para al final no saltar ninguno de los dos.
Se vestía deprisa y se encendía un cigarro mientras me guiñaba un ojo a través del espejo del baño.
Me besaba en la frente y se iba de puntillas para no hacer ruido, siempre con restos de mi rímel en el cuello.
Me besaba en la frente y se iba de puntillas para no hacer ruido, siempre con restos de mi rímel en el cuello.
Le gustaban mis ojos y a mí sus ojeras. El estaba más guapo sin camiseta y con olor a Marlboro. Yo estaba más borracha de amor que de alcohol.
No pretendí cambiar el mundo aunque me habría encantado, y tampoco le habría cambiado a el por nada del mundo.
No pretendí cambiar el mundo aunque me habría encantado, y tampoco le habría cambiado a el por nada del mundo.
Cuando su piel dormía a diez centímetros de mis labios, hacía en mi cama más calor que en el Sol, y de eso estoy segura.
El cielo se nubla hoy y no sólo en Palencia, también en los ojos de la chica de la habitación de al lado.
Los pies a un par de palmos del suelo todavía pero prometo que estoy intentando mantenerlos en la tierra. Detrás de mi una escena y alguna que otra frase que repetir.
A veces te enamoras un viernes de octubre por el paseo marítimo de Santander y te das cuenta de que estás realmente perdida cuando los acordes de Andrés Suárez rompen el silencio de la noche en tu habitación, y hacen que se te erice hasta el miocardio con cada letra.
A veces piensas que puede haber muchas formas de entenderlo pero sólo una de escribirlo y es esta, porque no se guardar cartas en la manga cuando se trata de hablar de amor.
El mismo amor que me abrasaba sólo quema, ya no escuece, y tu me buscarás cuando te des cuenta de que necesitas encender lo que se apagó.
De momento "ni creo en el amor ni te echo de menos" hasta nueva orden.
De momento "ni creo en el amor ni te echo de menos" hasta nueva orden.
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Que pasada de blog, sigue escribiendo :)
ResponderEliminarmil sonrisas http://saenzmiaucarcol.blogspot.com.es/
muchas gracias ruth, nos leemos!! gracias por el link, me pasoo
EliminarGuapa, gracias por seguirme.
ResponderEliminarEscribes muy muy bien de verdad, me ha encantado.
Tienes una nueva seguidora!
Besos, M!
www.atouchofmylife.blogspot.com
muuuchisimas gracias por el followback Marina, nos seguimos leyendo!! besosss
EliminarHola, pero que hermoso blog tienes!
ResponderEliminarnos encanto la entrada,
ya somos tus seguidores.
saludos desde:
www.nuestro-mundo-diferente.blogspot.com.ar
Muchísimas gracias chicos, yo os leeré también a menudo, gracias de verdad besos!!
Eliminar"A veces piensas que puede haber muchas formas de entenderlo pero sólo una de escribirlo y es esta, porque no se guardar cartas en la manga cuando se trata de hablar de amor." ¡Me encanta! Esa frase la clava mucho, a mi me pasa igual...
ResponderEliminarYa sabes, sigue escribiendo que seguiré leyéndote.
Un besazo! :)
La pequeña J. y sus comentarios en mis entradas<3 ;);) me encanta de veras que me leas!!pronto te comentaré en tu blog que estoy liadísima por la uni y tengo el tiempo justo para publicar de ciento en viento.. un placer como siempre, nos leemos bonitaaa :)
EliminarMe encanta el guiño a Andrés Suárez ;)
ResponderEliminarUn besito!
muchísimas gracias Marta, es uno de mis focos de inspiración, sus letras son impresionantes, gracias por pasarte bonitaa :)
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