Al principio toda la historia se me antojaba como esas cosas que quiero tener y que al final consigo, pero siempre me acabo cansando.
Esta vez aunque fuese extraño, nunca me cansaba de ello. De hecho, siempre quería más.
Lo quería todo. Lo tenía todo. Me daba todo. Me lo quitaba a veces, y volvía para dármelo cuando menos me lo esperaba y cuando más empezaba a necesitarlo.
Se enfrentaba como nadie a mi miedo al siempre.
Le encantaba jugar con el nunca y desafiar al karma. Luchaba contra mi y contra los monstruos de debajo de la cama.
Era el mejor, y apostaría todo al negro, a que lo sigue siendo. Sin etiquetas y sin ropa. Estaba más guapo vestido de besos y con la camisa a los pies de mi cama. Simplemente el.
No estaba hecho de cachitos de nadie.
No era un pieza más sino la pieza clave. No necesitaba más que una tarde de tormenta y un naufragio por mi piel para reparar los desperfectos y coser mis manos a su espalda.
Buscaba en mí lo que ni yo misma había buscado nunca. Lo acababa encontrando y se perdía. Me hacía invitaciones a perderme con el. Nos perdíamos y entonces encontraba la fragilidad del hasta siempre. El resto eran males menores. Historias para no soñar. Pero parpadeábamos un par de vez y rodeaba con su mano mi cintura. Y ahí estábamos. Juntos. Y revueltos. Uno solo.
Nos hablaban pero no les escuchábamos. No les necesitábamos Éramos putadas y amor con el corazón hipotecado. Quién lo diría. Me mordía con la mirada, y yo me colgaba de su voz. Como si debiéramos algo al resto. Nos queríamos como si nos debiéramos algo nosotros mismos.
Nada era mejor. Nadie me enseñó a interpretar sus labios, pero sé que me observaban mientras perdía la razón y los papeles cuando su culo pasaba por delante de mi.
Nunca nos paramos a pensar que la luna seguía ahí, aunque nos envidiase porque nosotros brillábamos más ¿Sabes? pero ahora tiene sentido. Ahora ella alumbra mi azotea y yo vivo del recuerdo.
Ahora no hay nada que me haga sentir más vulnerable que saber que hubo un tiempo en que me esperaba en la cama. Cada noche. Nosotros eramos dos. Somos, aunque ya no lo sentimos.
Tengo su sabor en mi y las manos llenas de peros de cuando se fue. Ahí se van a quedar para siempre. Hasta que se lo lleve todo de nuevo. Hasta que se lleve todo incluida a mi. Ojalá no lo haga nunca.
THE END
Me gusta tu estilo, que las oraciones sean cortas pero no estén llenas de clichés. La imagen quedó muy bien con el texto :D no he leído la primera parte pero ya con esto me gusta.
ResponderEliminarVives en Palencia, qué bonito :) yo estoy solicitando una beca para irme a Pamplona... Ojalá salga, a ver si me voy a tu país en agosto del próximo año ^^
¡Saludos!
Gracias por pasarte!! Ojalá te den la beca!! suerteeee
EliminarJoder, que entrada más bonita, ¡me encanta! Ánimo y sigue adelante pequeña.
ResponderEliminarohhh muchísimas gracias por pasarte!! y por leerme, besos!!
EliminarMuchas gracias!! me pasaré, no lo dudes! besos!!
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